Una combinación candente, los hoteles y las infidelidades.

Se suele oír que la naturaleza es sabia. Pero la naturaleza no sabe nada de sentimientos y hace caso omiso de aspectos como la infidelidad o la fidelidad, solo está ocupada en hacer lo necesario para que la especie sobreviva y se mantenga con éxito. En muchos casos hemos vencido a la naturaleza; pero parece que ella siempre se impone al final.

Mujeres y hombres disfrutamos el placer del sexo porque es necesario para la procreación. Que sabia es la naturaleza, nos ofrece una recompensa inmediata para el logro de sus fines posteriores. Hay que saber que esa sabiduría mantendría un equilibrio, como con los otros animales, combatíamos por las hembras y eso hacía que el futuro fuera de los más aptos. El desarrollo de la sociedad notó de inmediato lo poco conveniente de la poligamia, era un insumo peligroso para los conflictos y prosperó la fidelidad, representada en la razón, al mismo tiempo lo hizo la infidelidad; pero esta última cubierta bajo el manto de la oscuridad, el engaño y más tarde y para algunas culturas, se convirtió en pecado, por algunos penados incluso con la muerte.

pareja en hotel

Cada cultura acepta o rechaza la infidelidad a su modo. Algunas encuestas alrededor del mundo reflejan los altos índices de infidelidad que existen en diferentes culturas y acusan que uno de los detonantes de mayor peso para llegar a ella es el consumo de alcohol. Tal vez porque, como es conocido, las personas bajo sus efectos se desinhiben más, o lo que es lo mismo se vuelven menos racionales y dejan que la naturaleza sea la que domine el juego.

Los hombres suelen ser infieles en primer orden en el trabajo, le siguen las fiestas y reuniones, durante los viajes, a través de páginas de contacto y en los gimnasios. En el caso de las mujeres, la situación es casi igual a diferencia de que ellas aprovechan también con frecuencia la escuela adonde van sus hijos.

Científicos de la Universidad de Chicago, han desarrollado un estudio reciente en el que determinan que los hombres y las mujeres son infieles en la misma proporción, y además devela cuál es la edad en la que los infieles viven su gran momento. En el caso de las mujeres es a los 39 y en el de los hombres se demora un poco más y espera hasta tener los 50.

Todos, hombres o mujeres, quieren un lugar en donde su infidelidad no sea descubierta, aunque hay quienes son tan audaces que en su búsqueda por experimentar cosas diferentes son más extremos y un ascensor puede ser el próximo escenario, la propia casa, porque no levantaría sospechas o porque es más excitante saber que puedes ser descubierto. Pero para la mayoría los amantes infieles un hotel es el lugar ideal. Desde tiempos remotos han existido y todo el mundo los conoce y se hacen bromas con ellos; pero son el refugio ideal para esos amantes ardientes que se entregan a la lujuria y al placer furtivo.

Los hoteles y las infidelidades van de la mano, los hay para satisfacer a los gustos más exigentes, desde los más económicos que cobran por horas, hasta los más distinguidos en donde la experiencia es más integral. La aventura de la infidelidad es un gran negocio que genera enormes sumas de dinero, eso significa que en el mercado hay una gran necesidad de ellos.

para amantes

Discreción, es la palabra clave, eso quiere decir que nadie sabrá que estuviste allí, incluso sus razones sociales (el nombre que aparece en tu tarjeta de crédito) están muy alejadas de algo que se le parezca a hotel, sexo o infidelidad.

Todo en estos hoteles para amantes, está diseñado pensando en hacerles vivir la máxima experiencia. Videos porno, Jacuzzis, bebidas espumantes, controlador de intensidad de la luz, música de la que guste, espejos en diferentes partes de la habitación, incluyendo el techo; algunos hoteles para infieles, tienen conceptos como Aladín, por ejemplo, que tiene una decoración a las mil y una noches, o con ambiente griego o romano, egipcio, hay una diversidad de opciones.

Muchos de ellos están en lugares alejados de la ciudad, de hecho hay ciudades que se caracterizan por ser ideales para perderse en uno de sus hoteles. Cuando la naturaleza se abra paso, un buen hotel siempre tendrá sus puertas abiertas para que des riendas sueltas a tu aventura.